El peso de nuestras mascotas no puede ser ni demasiado bajo ni excesivamente alto, porque, como pasa con nosotros, ambas situaciones pueden derivar en enfermedades y problemas de salud serios. Si tu perro tiene tendencia a engordar, debes tener especial cuidado para evitar que el perro engorde, ya que el exceso de kilos puede provocar problemas en las articulaciones, sobrecarga cardíaca, dificultades respiratorias y una clara disminución de su calidad y esperanza de vida.
Evitar que el perro engorde es un trabajo diario, sobre todo en razas propensas al sobrepeso, como pueden ser el Labrador Retriever, el Bulldog Inglés, el Bulldog Francés, el Golden Retriever, el Beagle, el Cocker Spaniel, el Teckel o el Basset Hound, entre otras. Hay otras, como los Podencos o Galgos, que son delgados por naturaleza y rara vez tendrán sobrepeso. Sea como sea, debemos cuidar su salud para evitar que engorde demasiado y mantener siempre una condición corporal adecuada.
La obesidad canina se considera hoy una de las patologías más frecuentes en animales de compañía. Muchos propietarios no identifican que su perro está gordo o con algunos kilos de más, de modo que normalizan un estado que en realidad conlleva un mayor riesgo de diabetes, trastornos articulares, enfermedades cardiovasculares, dificultad respiratoria, problemas dermatológicos, hipertensión, complicaciones anestésicas e incluso ciertos tipos de cáncer.
Factores que predisponen a que un perro engorde

Algunos factores aumentan la probabilidad de que tu perro sufra sobrepeso u obesidad y conviene conocerlos para extremar las precauciones:
- Raza: existen razas claramente predispuestas a engordar, como Labrador Retriever, Golden Retriever, Collie, Beagle, Cocker Spaniel, Teckel o Dachshund, Basset Hound, Cavalier King Charles, Rottweiler, Dálmata y muchas de sus mezclas.
- Sexo: las hembras muestran una mayor tendencia al sobrepeso, especialmente tras la esterilización o en edades avanzadas.
- Edad: a medida que el perro envejece su metabolismo se ralentiza y suele disminuir la actividad, por lo que es más fácil que acumule grasa. Muchos perros maduros y sénior presentan un porcentaje de grasa superior al adecuado.
- Castración o esterilización: los animales castrados incrementan su riesgo de padecer sobrepeso y obesidad si no se ajusta la dieta y el ejercicio a su nueva situación.
Estos factores no los podemos controlar: edad, raza y sexo de nuestra mascota son imposibles de cambiar. Sin embargo, el resto de factores dependen de nosotros, y somos los responsables de hacer lo necesario para evitar que nuestra mascota engorde demasiado. Aquí entran en juego la actividad física diaria, la alimentación adecuada, el control de premios y sobras y la vigilancia periódica del peso.
Alimentación adecuada para evitar que el perro engorde

Lo primero es conocer con la mayor precisión posible las necesidades nutritivas del perro. Dependiendo de su tamaño, edad, nivel de actividad, estado fisiológico (entero o esterilizado) y su raza, tendremos que alimentarlo con determinadas cantidades e incluso con piensos específicos que cuentan con más proteínas y menos grasas o con fórmulas light para controlar el peso. Un error muy frecuente es asumir que el perro sabe autorregularse y rellenar el cuenco cada vez que se vacía: muchos perros comen por ansiedad o aburrimiento, no por hambre real.
Es esencial calcular las calorías diarias necesarias. Si dudamos, habrá que consultar al veterinario, que nos indicará la cantidad diaria de pienso que debemos darle según sus características. Podemos guiarnos también por las tablas del envase, pero ajustando siempre la ración al peso ideal y no al peso actual si ya está pasado de kilos. No hay que sobrepasar estas cantidades; únicamente se pueden ofrecer premios de vez en cuando y como algo verdaderamente extraordinario.
Un buen plan de alimentación para prevenir el sobrepeso debe tener en cuenta:
- Cantidad controlada: pesar la ración diaria con un vaso medidor o báscula y respetar siempre la misma medida, adaptándola en función de la evolución del peso.
- Reparto de tomas: dividir la cantidad diaria en dos o tres comidas ayuda a reducir la sensación de hambre y a estabilizar los niveles de glucosa en sangre.
- Calidad del alimento: escoger un alimento completo, equilibrado, con buen contenido en proteínas y un nivel moderado de grasas, evitando dietas basadas en exceso de carbohidratos de baja calidad.
- Control de azúcares y almidones: limitar ingredientes muy ricos en carbohidratos como maíz, patata o exceso de arroz, especialmente en perros con tendencia a subir de peso o con riesgo de diabetes.
- Evitar sobras de comida humana: las sobras solo aportan calorías extra y desequilibran la dieta; el sistema digestivo del perro es distinto al nuestro y necesita comida específicamente formulada para él.
Los premios y “caprichos” deben ofrecerse de forma excepcional. Es importante no darle comida mientras nosotros estamos en la mesa para evitar que asocie nuestro plato con el suyo y desarrolle conductas de mendigar. Lo ideal es usar snacks específicos para perros, sanos y en cantidades muy moderadas, que no superen un pequeño porcentaje de sus calorías diarias.
Actividad física y juegos para mantener el peso ideal

El ejercicio físico es el complemento imprescindible a una buena alimentación para que nuestro perro mantenga su peso ideal. El sedentarismo y la falta de actividad son una de las principales causas de obesidad, por lo que el ejercicio y la actividad diaria serán la parte más importante para evitar o solucionar el problema.
Hay que proponerse hacer un poco de ejercicio con él cada día, adaptándolo siempre a su edad, condición física y posibles problemas de salud. Evidentemente, debemos saber si su estado de salud es óptimo, ya que un problema en el corazón o en las articulaciones limitaría mucho el ejercicio físico y requeriría un plan específico supervisado por el veterinario.
Si su salud es buena, hay que acostumbrarlo a dar largas caminatas e incluso a correr un poco durante los paseos. Esto lo mantendrá fuerte y en buena forma. Para muchos perros, los paseos cortos solo para hacer sus necesidades no son suficientes. Es recomendable:
- Comenzar con caminatas suaves y cortas si el perro ya tiene sobrepeso, e ir aumentando poco a poco tiempo, distancia e intensidad.
- Introducir juegos activos como el lanzamiento de pelota, búsqueda de juguetes o ejercicios de olfato que le obliguen a moverse.
- Aprovechar días de mayor actividad (excursiones al monte, rutas de senderismo, canicross) ajustando a la vez la ración de alimento para cubrir el aumento de gasto energético.
- Fomentar los juegos en casa si no hay muchas oportunidades de salir, usando juguetes que motiven al perro a levantarse, perseguir, buscar o interactuar.
Existen además juguetes interactivos y comederos especiales que ayudan a controlar la ansiedad por la comida y aumentan la actividad física: juguetes dispensadores que dosifican el alimento durante varios minutos, comederos antivoracidad que obligan al perro a comer más despacio, comederos anti-estrés o rompecabezas que liberan comida a cambio de ejercicio mental y físico. Estos recursos son especialmente útiles en perros muy comilones o que pasan muchas horas solos.
Mantener a tu perro delgado y en forma no es solo una cuestión estética: reduce el riesgo de muchas enfermedades graves, mejora su movilidad, su capacidad respiratoria y su bienestar general. Con una dieta bien calculada, control de premios y sobras, ejercicio diario adaptado y revisiones periódicas con tu veterinario, puedes evitar que tu perro engorde y ofrecerle una vida más larga, activa y saludable.