¿Cada vez que tienes visitas tu perro salta sobre ellas? Normalmente, si actúa de esa manera con nosotros, no suele pasar nada. Pero claro, a la gente que venga a casa en principio les disgusta bastante que una bola de pelo demuestre su alegría saltando sobre ellos; así que no nos queda otra que ponerle remedio.
Para ayudarte, te voy a decir cómo evitar que mi perro salte sobre la gente. Toma nota.
Antes de nada, tenemos que saber un poco sobre lenguaje corporal canino. De esta manera, podremos actuar antes de que el can salte. Así pues, sepamos en qué nos tenemos que fijar para evitar esta situación:
- Se dirige directamente hacia ti: los perros respetuosos suelen hacer pequeñas curvas antes de ponerse al lado de otro animal o persona. Si forma una línea recta, es porque tiene una excesiva confianza, o porque simplemente está tan contento de verte que ha olvidado sus modales.
- Tiene la boca ligeramente abierta: se le verán un poco los dientes, y puede tener su lengua sacada. Es la señal de alegría (o cansancio, según sea el caso) más común.
- Mueve la cola alegremente: los perros que están muy felices pueden mover la cola de un lado a otro.
- Postura y orejas: el peso del cuerpo hacia delante, orejas hacia atrás por emoción y pequeños saltitos previos indican alta excitación y anticipan el salto.
- Mirada y vocalizaciones: ojos muy abiertos, jadeo acelerado o pequeños ladridos son pistas de que busca tu atención.
Si tu peludo empieza a comportarse así cada vez que ve a alguien, es probable que termine saltando sobre él. ¿Cómo enseñarle a no hacerlo?

En realidad, es muy fácil: sólo tenemos que darle la espalda. Enseguida captará el mensaje, ya lo verás. Esto es así porque ellos, cada vez que se les acerca un perro que tiene demasiadas ganas de jugar, también le dan la espalda, o se van a otra parte. Pero claro, con dar media vuelta no conseguiremos solucionar todo el problema, pues las personas que vayan a verte, seguramente también quieran pasar dentro.
Así pues, tienes que decirles que, primero, le den la espalda al can y después, cuando éste se haya calmado, entonces podrán entrar sin mirarle, hablarle ni tocarle.
Puede llevar más o menos tiempo conseguir que lo aprenda, pero al final el trabajo vale la pena.
¿Por qué saltan los perros y cuándo es un problema?

La mayoría de los perros saltan como ritual de saludo, por emoción o para obtener atención. En ocasiones también lo hacen porque anticipan comida o juego. Algunos casos raros pueden ser por miedo o agresividad, por lo que conviene leer su lenguaje corporal y, si sospechas problemas, buscar ayuda profesional.
Es importante desterrar mitos: no saltan para “dominar”. Aunque hay quien atribuye el salto al “liderazgo de manada”, la evidencia actual apunta a que se trata de conductas reforzadas (tu atención, abrir la puerta, jugar) y de mala gestión de la excitación.
Más allá de lo molesto, puede ser peligroso, sobre todo para niños y personas mayores. Incluso un perro pequeño puede hacer tropezar.
Acción y consecuencia: qué hacer en el momento

- Si salta jugando: deja de jugar, suelta el juguete y aléjate. El juego reaparece cuando tenga cuatro patas en el suelo.
- Si salta mientras preparas comida: no lo apartes ni grites; retira el bol y vuelve cuando esté calmado.
- Si salta al llegar a casa: espera fuera o da la espalda; entra sólo cuando esté tranquilo.
La clave es que el perro aprenda que saltar no funciona para conseguir lo que quiere, pero mantener la calma sí. Cuando elija una alternativa adecuada (p. ej., sentarse), refuérzala con chuches, caricias o atención.
Ten presente el proceso de extinción: al principio, el comportamiento puede empeorar ligeramente (saltará más) antes de mejorar. Mantén la calma y la consistencia.
Protocolos según la situación

Cuando está muy contento contigo
- Gírate de espaldas sin empujar ni bloquear con la rodilla.
- Si insiste, di un “no” neutral y aléjate brevemente.
- Vuelve a interactuar cuando esté sereno.
Al abrir la puerta de casa
- Abre un poco. Si despega las patas, cierra y espera 30 s.
- Repite hasta que puedas entrar con el perro en calma.
Con visitas en casa
- Coloca correa de entrenamiento y pide a tu invitado que entre sin agacharse ni hablarle.
- Marca un sit a distancia y avanza de forma escalonada.
- Si se excita, detente, recompón el sit y continúa.
- Permite el saludo sólo cuando mantenga cuatro patas en el suelo.
Con desconocidos en el parque
- Pide colaboración: que la persona permanezca quieta y tú te acerques.
- Si tira o salta, retrocede dos pasos, espera calma y vuelve a intentar.
- Autoriza el saludo cuando el perro mantenga autocontrol.
Entrenamiento a largo plazo: refuerzo positivo y alternativas
Trabaja comportamientos incompatibles con saltar: sentarse para saludar, ir a su cama “a tu sitio”, traer un juguete. Cuanto más refuerces estos actos, más los repetirá.
Ayúdale a gestionar la excitación: paseos y enriquecimiento, rompecabezas de comida, descansos y una “zona segura” con cama, posible ruido blanco y difusor de feromonas en momentos de visitas.
La consistencia es innegociable: todos en casa y las visitas deben seguir las mismas normas (no mirar, no tocar, no hablar hasta que esté tranquilo). La falta de constancia genera confusión y ansiedad.
Evita castigos y maniobras peligrosas: no empujes ni levantes la rodilla para bloquear; además de ineficaz, puede provocar lesiones o escalada emocional.
Algunos consejos clásicos hablan de “liderazgo” como si el perro buscara mandar. Prioriza un liderazgo entendido como claridad y calma, no como confrontación. Lo que funciona es el refuerzo positivo y el control del entorno. Si observas señales de miedo o agresividad (rigidez, gruñidos, mirada fija, piloerección) consulta con un adiestrador de refuerzo positivo o con tu veterinario/etólogo. Este contenido es orientativo y no sustituye el consejo profesional. Aplicando estas pautas de forma constante, tu perro podrá seguir mostrando su alegría, pero con las cuatro patas en el suelo, saludando de manera educada y segura para todos.
