Cuando oímos el llanto de un peludo, es inevitable que sintamos pena por él, especialmente si lo vemos solo en un rincón. Sabemos que le ocurre algo, que está sufriendo, pero ¿qué es exactamente lo que le pasa y cómo hacer que un cachorro deje de llorar? Comprender el origen del llanto y actuar con rutina, calma y refuerzo positivo marca la diferencia.
En Mundo Perros te vamos a dar las claves para que tu amigo pueda volver a estar tranquilo y feliz, con pautas prácticas que funcionan y respetan sus necesidades.
¿Por qué llora mi perro?
Existen muchos motivos por los cuales un cachorro puede llorar, y son las siguientes:
- Extraña a su madre y hermanos: durante los primeros días y/o semanas que pase contigo, es probable que lo oigas llorar. Es completamente normal. Hay que tener en cuenta que hasta hace poco estaba con su familia biológica, y hasta que no te coja confianza se va a sentir un poco inseguro.
- Ansiedad por separación: ésta se presenta cuando se encuentra solo. Para evitarla, es importante acostumbrarlo poco a poco, alargando cada vez el tiempo que estemos ausentes.
- Por dolor, hambre, sed u otro malestar: el llanto es una manera que tienen para decirle al humano que no se encuentra del todo bien. Puede que sólo tenga hambre o sed, pero si al ofrecerle comida y agua no quiere, entonces será momento de hacerle una rápida visita al veterinario para resolver todas las dudas que tengas.
- Te está manipulando: sí, sí, también nos manipulan. ¡Y de qué manera! Cuando están muy consentidos es algo que suele ocurrir. Darles cariño es muy importante, pero deben de aprender que no pueden estar todo el día en nuestro regazo.
- Necesita hacer sus necesidades: los cachorros tienen poca autonomía; como regla orientativa, aguantan aproximadamente una hora por cada mes de edad. Si llora por la noche, quizá necesite salir.
- Miedo o sobresaltos nocturnos: ruidos nuevos, luces o cambios de entorno pueden generar inseguridad y desencadenar gemidos.
- Aburrimiento o falta de estímulos: sin actividad física y mental suficiente durante el día, es frecuente que aparezca inquietud nocturna.
- Estrés o alergias que pican: si se lame o rasca una zona en concreto y además gimotea, conviene consultar, porque puede haber una causa dermatológica que le incomoda.
Nunca castigues ni regañes por llorar; el llanto comunica una necesidad. Si se acompaña de vómitos, diarrea, apatía o respiración muy rápida, pide cita veterinaria.

¿Cómo hago para que mi cachorro deje de llorar por la noche?

Un truco para que el peludito esté tranquilo por la noche es aprovechando las horas que está activo durante el día para jugar con él. Y, ¿con qué jugar? Con lo que más te guste. En el mercado encontrarás una gran variedad de juguetes para perros: pelotas, mordedores, frisbees… Elige el que más te guste, y ¡a divertirse! Añade juguetes interactivos o comederos tipo puzle para estimular su mente. Aprovecha que para quemar energía y favorecer el descanso.
De esta manera, tu perro estará muy cansado cuando tengas ganas de irte a dormir, por lo que ni se le ocurrirá llorar .
Con estos consejos, tu cachorro será muy feliz.
Rutina y entrenamiento amable
- Establece horarios: juego, paseos (según pauta veterinaria), comida y salida al baño antes de dormir crean previsibilidad.
- Siestas controladas: evita siestas largas justo antes de la hora de acostarse para que llegue con sueño acumulado.
- Zona de descanso segura: cama cómoda en un lugar tranquilo, sin corrientes; añade una manta con tu olor para aportar seguridad.
- Jaula como refugio, nunca castigo: preséntala de forma gradual con premios y puertas abiertas al principio. Debe ser su lugar seguro, no una penitencia.
- No refuerces el llanto: evita darle atención justo cuando gime. Espera un instante de silencio y entonces acércate o recompensa la calma.
- Salidas al baño nocturnas: en edades tempranas, programa una salida breve y silenciosa si lo necesita; vuelve a la cama sin juegos para no activarlo.
- Progresión en la soledad: practica ausencias cortas de día, aumentando gradualmente y premiando la quietud cuando regresas.
Crea un entorno tranquilo para dormir

Reduce estímulos antes de acostarse: paseos suaves, luz tenue y rutinas calmadas. La música clásica a bajo volumen puede bajar el estrés. Considera usar difusores de feromonas apaciguantes para mejorar la sensación de seguridad en el hogar.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Ignorar de forma sistemática cuando hay miedo o necesidad real: primero calma y cubre necesidades; luego trabaja la autonomía.
- Castigos o regaños: aumentan ansiedad y no enseñan qué conducta sí esperas (calma).
- Ceder a la primera si no quieres que duerma en tu cama: ofrece alternativas cercanas (cama junto a la tuya) y ve alejando gradualmente.
- Falta de ejercicio mental: sin enriquecimiento diurno aumentan las probabilidades de inquietud nocturna.
¿Cuándo acudir al veterinario?
Si el llanto se acompaña de pérdida de apetito, vómitos, diarrea, letargo, respiración muy rápida, dolor al moverse o el cachorro rechaza comer y beber, consulta cuanto antes. Un chequeo descarta problemas de salud que requieren tratamiento.
Construir hábitos de sueño, cubrir necesidades básicas y entrenar de forma amable hace que la noche sea más llevadera para todos. Con paciencia, consistencia y un entorno bien preparado, tu cachorro ganará seguridad y aprenderá a descansar sin que el llanto sea su forma de pedir ayuda.
