El cepillado del pelaje del animal es una de las partes más importantes de su higiene, porque hay que hacerlo a menudo para que se encuentre sano y airee la piel. Le estaremos ayudando a acabar con las células muertas que le quedan sobre el cabello y a arrastrar suciedad. Pero muchas veces surge la duda de cómo peinar al perro, cómo acostumbrarlo para que esto se convierta en una rutina.
Lo primero es hacerse con un cepillo adecuado para el perro, ya que dependiendo del pelaje que tenga vamos a utilizar uno u otro. Después ya podemos comenzar con la tarea, que vamos a tener que hacer a menudo si tenemos un perro de pelaje largo o abundante como los Husky Siberiano o el Afgano.
Lo mejor de todo es habituarlos desde pequeños, y que vean el cepillado de su pelaje como algo bueno. Hay que hacerlo cuando estén bien relajados, para que lo asocien. Primero lo acariciamos, que se acostumbre al contacto, y lo vamos cepillando poco a poco. A muchos perros les gusta porque para ellos es como un masaje.
También puedes utilizar la estrategia del premio. Lo peinas y le das una chuchería por haberse portado bien. De esta forma, asociará una cosa a la otra y se volverá a portar bien la próxima vez que lo peines. Esto es mejor en perros que ya son algo mayores y todavía no se han acostumbrado al cepillado.
Por otro lado, debes cepillarlos por todo el cuerpo, mirando que no se les haya enredado nada en el pelo. Comenzar por el lomo y no olvidarse de las patas y de la cola. Si ves que tiene algo de suciedad pero no quieres bañarlo tan a menudo, puedes utilizar los champús en seco que hay para perros, que le quitan los restos de suciedad y le dejan el cabello suelto y manejable.
¿Por qué cepillar a tu perro y qué beneficios tiene?

Cepillar con regularidad aporta salud cutánea y brillo, reduce el pelo suelto en casa, previene nudos y enredos dolorosos y distribuye los aceites naturales del manto. Además, permite detectar a tiempo parásitos externos y pequeñas heridas, y fortalece el vínculo con tu perro al convertirlo en un momento agradable.
Tipos de cepillos y productos útiles

- Manopla o cepillo de goma: ideal para pelo corto; masajea y recoge pelo muerto sin irritar.
- Carda de alambres suaves: para rizado, medio o largo; siempre con puntas protegidas para no dañar la piel.
- Peine metálico de púas largas: desenreda capas internas y comprueba nudos tras la carda.
- Rastrillo deslanador: ayuda con el subpelo en mudas intensas (úsalo con suavidad).
- Cepillo de cerdas naturales: da acabado y brillo final en mantos lisos o largos.
- Sprays desenredantes/antiestáticos y acondicionadores con aceites o lanolina para proteger, flexibilizar y evitar roturas.
- Champú en seco para intervalos entre baños, dejando el pelo suave y manejable.
Cómo cepillar según el tipo de manto

Pelo corto
Usa manopla o goma con pasadas firmes de adelante hacia atrás y de arriba abajo. Un primer pase a favor del pelo limpia suciedad; un segundo, muy suave, a contrapelo estimula la piel; termina de nuevo a favor. Frecuencia: varias veces por semana o diaria en muda.
Pelo medio y largo
Trabaja por capas: primero carda, luego peine metálico para localizar nudos. Humedece con acondicionador para evitar tirones y roturas. El largo requiere ; el medio, 3-4 veces por semana. Alterna cerdas redondeadas para desenredar y un cepillo de cerdas naturales para el acabado.
Pelo rizado u ondulado
En caniche, bichón frisé o perro de aguas, el pelo crece de forma continua. Cepilla a diario con carda de alambres suaves y el manto ligeramente humedecido con acondicionador. Los baños pueden ser mensuales y conviene usar champús con aceites/lanolina para elasticidad; necesitan cortes frecuentes.
Pelo duro (tipo alambre)
Propio de schnauzer, westy, teckel o scottish. Es un manto con capa principal dura y subcapa lanosa. Usa carda de púas metálicas sobre base de goma y champú específico para no ablandar el pelo. Cepilla semanalmente zonas largas (faldones, patas, barbas). Para mantener textura, realiza stripping cada 6-8 semanas con profesional; en exposiciones también se hace trimming.
Pelo en cordones (madejas)
En Puli, Komondor y algunos perros de aguas, el manto forma cordones. No se cepilla: se separan los mechones con los dedos para evitar apelmazamientos, sin tijeras. Baños cada 4-6 meses con champú con lanolina y secado muy meticuloso.
Razas sin pelo
En crestado chino y similares, la piel requiere baños regulares para renovar su grasa natural y evitar excesos. Al aire libre, aplica crema con filtro solar en zonas expuestas y usa hidratantes adecuados.
Rutina, frecuencia y épocas de muda

Acostumbra desde cachorro con sesiones cortas en momentos de calma. Refuerza con premios y termina antes de que se canse. En muda (primavera/otoño), incrementa el cepillado a diario para ayudar a liberar subpelo. Si no quieres bañar tanto, apóyate en champús en seco y sprays desenredantes.
Zonas sensibles y orden de trabajo

Empieza por lomo y costados y no olvides patas, cola, detrás de las orejas, axilas e ingles, donde se forman más nudos. Sujeta la piel cerca del nudo para evitar tirones y revisa almohadillas por espigas. Si hay nudos duros, ablanda con acondicionador y deshaz con peine; tijeras de punta roma solo si es seguro.
Cuándo acudir a peluquería canina

Si el manto necesita stripping, tiene nudos imposibles o buscas un corte técnico, acude a un estilista canino. El profesional adaptará la técnica (por tipo de manto y estado de la piel) y marcará la frecuencia de mantenimiento para que el pelo conserve su textura y salud.
Con las herramientas adecuadas, una rutina amable y técnicas específicas para cada manto, tu perro estará más cómodo, su piel respirará mejor y el pelaje se verá limpio y brillante durante todo el año.