Cómo saber si mi perro tiene garrapatas: síntomas, riesgos y prevención

  • Revisa a fondo el cuerpo de tu perro, en especial cuello, orejas y entre los dedos, para detectar bultitos adheridos que puedan ser garrapatas.
  • Vigila síntomas como fiebre, letargo, pérdida de apetito o mucosas pálidas, que pueden indicar enfermedades transmitidas por garrapatas.
  • Retira la garrapata cuanto antes, desinfecta la zona y consulta al veterinario si observas cambios en la salud de tu perro.
  • Utiliza antiparasitarios (pipetas, collares, comprimidos o sprays) y revisiones periódicas para mantener a raya las garrapatas durante todo el año.

Perro con garrapatas rascándose

Las garrapatas son unos ácaros de gran tamaño que a nadie le gusta ver, y menos en sus perros. Aparecen sobretodo en primavera y verano, cuando las temperaturas son altas, pero si se vive en una zona con clima cálido puedes encontrártarlas en cualquier época del año, especialmente en lugares húmedos, zonas de hierba alta, parques y jardines urbanos donde haya vegetación.

Habitan en los campos, donde la hierba es alta, y se dedican a esperar el momento en el que un animal se acerque para saltar y posarse encima de él para hospedarse en su pelaje y poder alimentarse de su sangre. Pero si te estás preguntando cómo saber si mi perro tiene garrapatas, en este artículo encontrarás la respuesta y una guía muy detallada para aprender a detectarlas, conocer los síntomas y actuar a tiempo.

Las garrapatas se reproducen en los meses más cálidos, pero para eso las hembras necesitan alimentarse, y sólo lo pueden hacer a través de la sangre. Así que si te has ido de excursión o a dar paseos con tu amigo por el campo o por una zona con hierbas altas, lo más probable es que, tarde o temprano, te hayas encontrado alguna o termines viéndola sobre tu perro.

Sin embargo, no siempre es fácil saber si tu perro tiene realmente garrapatas o no. Esto es así porque, antes de picar, la garrapata unta la zona con saliva con propiedades anestésicas. De este modo, aunque le pique cerca de los ojos, en las orejas o en el cuello, el perro puede no sentir molestia alguna hasta que los efectos de esa particular anestesia hayan pasado y la piel se irrite.

Perro rascándose por garrapatas

Cómo son las garrapatas y dónde suelen alojarse

Garrapatas en perro

Para saber si tu perro tiene garrapatas es fundamental reconocerlas físicamente. Suelen tener un tamaño aproximado al de una lenteja cuando todavía no han comido, y pueden llegar a verse como un pequeño bulto redondeado cuando ya están llenas de sangre. No saltan, se desplazan arrastrándose y trepando por la vegetación y por el pelaje del animal.

Estos parásitos se pueden alojar en muchas partes del cuerpo: en el cuello, en la nuca, alrededor de las orejas, en la base de la cola, en las ingles y también entre los dedos de sus patas, donde a veces pasan muy desapercibidas. Pero hay que inspeccionar bien todo el cuerpo del animal, ya que puedes encontrarlas en cualquier parte, incluidos labio, párpados o axilas.

Cuando revises a tu perro, es muy aconsejable usar guantes y pasar las manos a contrapelo para notar cualquier bultito duro. Las garrapatas se notan al tacto como pequeñas bolitas adheridas a la piel, que no se desplazan cuando mueves el pelo.

Además, hoy en día pueden encontrarse garrapatas tanto en zonas rurales como en áreas urbanas. En función de la especie, algunas prefieren bosques húmedos y sombreados, mientras que otras se adaptan a jardines, parques o establos. El ciclo de vida de este parásito puede durar varios años, pasando por fases de huevo, larva, ninfa y adulto, y en todas estas etapas necesitan alimentarse de sangre.

Síntomas de que tu perro puede tener garrapatas

Síntomas de garrapatas en perros

A veces la garrapata se detecta a simple vista, pero en otras ocasiones los primeros avisos son los cambios en el comportamiento o en la salud de la mascota. Algunos signos que pueden hacerte sospechar de la presencia de garrapatas son:

  • Pérdida de apetito sin causa aparente.
  • Letargo o cansancio, el perro se muestra menos activo o juega menos.
  • Fiebre moderada o episodios de temperatura elevada.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos, sobre todo en cuello o ingles.
  • Cojera o molestias articulares, en ocasiones por enfermedades transmitidas por las garrapatas.
  • Hemorragia nasal (epistaxis) en casos de infecciones más graves.
  • Rascado insistente en una zona concreta o irritación de la piel.

Cuando las garrapatas transmiten ciertas enfermedades, como babesiosis o ehrlichiosis, pueden aparecer además otros síntomas como fatiga intensa, mucosas pálidas, pérdida de peso, sangrados puntuales en la piel (petequias) u orina muy oscura. Ante cualquiera de estos signos, es imprescindible consultar con el veterinario y mencionar que el perro ha tenido garrapatas.

Diferencias entre pulgas y garrapatas

Pulgas y garrapatas en perro

Es importante distinguir entre pulgas y garrapatas porque, aunque ambos son parásitos externos que se alimentan de sangre, tienen comportamientos y riesgos sanitarios diferentes.

  • Pulgas: son mucho más pequeñas, de cuerpo alargado y aplanado lateralmente, y saltan con mucha rapidez. Provocan un picor intenso, dermatitis alérgica y pueden transmitir tenias u otros parásitos internos.
  • Garrapatas: son más grandes, redondeadas, no saltan, se enganchan firmemente a la piel y permanecen adheridas varios días. Son capaces de transmitir enfermedades graves como enfermedad de Lyme, babesiosis o ehrlichiosis.

En ambos casos, la clave es revisar con frecuencia el pelaje, especialmente después de paseos por zonas de vegetación, para detectar cualquier parásito adherido o signo de infestación.

Riesgos y enfermedades transmitidas por las garrapatas

Enfermedades por garrapatas en perros

Además de las molestias locales de la picadura, el principal problema de las garrapatas es el riesgo de transmisión de enfermedades. Cuando una garrapata parasita a un perro, se ancla a su piel con su aparato bucal, dotado de pequeñas púas, y succiona sangre durante horas o días. Si previamente ha picado a un animal infectado, puede transmitir el agente patógeno al siguiente huésped.

Entre las más destacadas que pueden transmitir se encuentran:

  • Babesiosis: afecta a los glóbulos rojos y puede causar anemia severa, fiebre y debilidad.
  • Ehrlichiosis: se manifiesta con fiebre intermitente, pérdida de peso, anemia y alteraciones en las plaquetas.
  • Borreliosis o enfermedad de Lyme: puede producir erupciones cutáneas, fiebre, rigidez muscular y artritis.
  • Otros problemas como dermatitis alérgica, anemia crónica o infecciones bacterianas secundarias en la piel.

El riesgo de transmisión de estas enfermedades aumenta cuanto más tiempo permanezca la garrapata fijada en la piel del animal, por lo que es clave detectar y retirar los parásitos lo antes posible y proteger al perro con productos antiparasitarios.

Cómo revisar y qué hacer si encuentras una garrapata

Quitar garrapatas a un perro

Después de cada paseo por el campo, zonas con arbustos o incluso parques con mucha vegetación, es aconsejable examinar el pelaje de tu perro con calma. Péinalo y pasa las manos por todo el cuerpo, prestando especial atención a cuello, orejas, ingles, axilas y entre los dedos.

Si encuentras una garrapata, cógela con los dedos (preferiblemente con guantes), lo más cerca que puedas de su cabeza, y sácala girándola hacia el animal y hacia arriba. Después, se procederá a eliminarla y a tratar la zona con un antiséptico suave para evitar infecciones. En caso de disponer de pinzas específicas para garrapatas, pueden utilizarse para hacer la extracción de forma más precisa.

Una vez retirada la garrapata, vigila durante varios días el estado general del perro. Si notas apatía, fiebre, cojera o cualquier cambio llamativo en su salud, acude al veterinario e indica que ha sufrido picaduras de garrapata para que pueda valorar pruebas diagnósticas y tratamiento en caso necesario.

Prevención: cómo evitar que tu perro tenga garrapatas

Prevención de garrapatas en perros

Para evitar que tu perro vuelva a tener garrapatas, es importante ponerle un insecticida para perros, ya sea pipeta, collar, comprimido masticable o spray, que mantendrán alejados estos parásitos de tu amigo. Cada formato tiene una duración y mecanismo de acción diferentes, por lo que conviene seguir siempre las indicaciones del veterinario y del fabricante.

Muchos de estos productos tienen efecto repelente, evitando que la garrapata llegue a fijarse, mientras que otros actúan cuando el parásito entra en contacto con la piel del perro y lo matan rápidamente. Algunos se aplican mensualmente y otros protegen durante varias semanas o incluso varios meses.

Además del uso de antiparasitarios, conviene adoptar algunas medidas adicionales: revisar al perro tras los paseos, para reducir la vegetación alta donde se esconden las garrapatas y evitar, en lo posible, las zonas con gran concentración de estos parásitos en las épocas de mayor actividad.

Con una buena combinación de revisión frecuente, prevención con productos específicos y extracción correcta cuando sea necesario, se puede reducir de forma notable el riesgo de que tu perro sufra garrapatas y las enfermedades que transmiten.

Garrapatas en climas cálidos

Conocer cómo viven las garrapatas, qué síntomas provocan en los perros y cómo revisar bien el pelaje después de los paseos te permitirá actuar a tiempo; combinarlo con antiparasitarios eficaces y revisiones veterinarias regulares es la mejor forma de proteger a tu compañero peludo frente a estos parásitos tan frecuentes.

Bulldog rascándose
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