

Los dientes son muy importantes para los perros, ya que sin ellos no pueden triturar la comida con normalidad ni defenderse bien de posibles infecciones en la boca. Por ello, es esencial que se los cuidemos debidamente con el fin de mantenerlos sanos y fuertes durante toda su vida y evitar problemas de salud que van mucho más allá del mal aliento.
Con una buena higiene bucal, una alimentación adecuada y revisiones periódicas, puedes prevenir la placa, el sarro, la gingivitis y la enfermedad periodontal, que son las causas más frecuentes de pérdida de dientes y de dolor crónico en los perros. A continuación, te vamos a explicar cómo cuidar los dientes de mi perro para que tu amigo pueda presumir de tener una dentadura perfecta y, sobre todo, de una salud general mucho mejor.
Alimentación de calidad para unos dientes blancos

Para conseguir que nuestro perro tenga unos dientes blancos y sanos en realidad no hay que hacer mucha cosa, tan sólo darle una alimentación de calidad, ya sea Barf, Dieta Yum, Naku, o piensos como Orijen, Acana, Instinct o Taste of the Wild entre otros. ¿Por qué? Porque es un tipo de comida que no deja tanto rastro pegado a los dientes una vez que el perro se la ha tragado, ya que se ve obligado a masticarla y, al hacerlo, sus dientes se fortalecen y se limpian de forma mecánica.
La dieta influye directamente en la formación de placa. Los restos de comida se mezclan con la saliva y las bacterias y generan una capa pegajosa llamada placa bacteriana. Si no se elimina a tiempo, esa placa se endurece y se transforma en sarro, mucho más difícil de retirar en casa. Las croquetas de buena calidad, formuladas para favorecer la masticación, ayudan a que el diente se hunda en la pieza de alimento y se produzca un efecto de arrastre que reduce la acumulación de placa en la superficie dental.
Existen además dietas dentales específicas, que algunos veterinarios recomiendan en perros con tendencia a acumular mucho sarro. Estas dietas suelen tener una textura y un tamaño concretos para que el perro mastique más tiempo y la fibra del alimento se encargue de raspar suavemente el diente. Aunque son útiles, no sustituyen al cepillado ni a las revisiones, y es importante que un profesional valore si son adecuadas para tu perro según su edad, peso y estado de salud.
Sea cual sea el tipo de alimentación que elijas, mantén siempre un buen equilibrio nutricional, evita los azúcares añadidos y las sobras de comida humana, ya que muchos alimentos de personas favorecen la placa y no cubren las necesidades del perro. Una dieta correcta es la base para que el organismo pueda defenderse mejor de las infecciones orales.
Dale huesos de vez en cuando
No sólo disfrutará, sino que además mantendrás sus dientes fuertes y sanos. Puedes darle los hechos específicamente para ellos que encontrarás a la venta en tiendas de animales, o bien huesos naturales crudos (nunca debes dárselos cocinados puesto que podrían astillarse y causar daños en la boca o en el aparato digestivo).
Los huesos adecuados, las astas preparadas para perros y algunos snacks dentales producen un efecto de masticación intensa que ayuda a eliminar placa y sarro superficial. Además, morder huesos y masticables libera endorfinas, lo que contribuye a reducir el estrés y a mantener al perro entretenido de forma saludable. Es importante elegir siempre productos de calidad, del tamaño correcto para tu perro, y supervisar mientras los mastica para evitar atragantamientos o roturas dentales si el material es demasiado duro.
Los snacks dentales comerciales pueden ser un buen complemento para el mantenimiento diario de la salud oral. Algunos están diseñados con una forma y textura específicas para raspar la superficie de los dientes y combatir el mal aliento. No obstante, deben utilizarse como apoyo y no como sustituto del cepillado, y su cantidad debe ajustarse para no excederse en las calorías diarias del perro.
Cepíllale los dientes de manera regular

Hoy en día podemos comprar cepillos y pastas de dientes hechos especialmente para los perros, por lo que ya no tenemos excusa para no limpiárselos a diario. El cepillado es la herramienta más eficaz para controlar la placa y la gingivitis, tal y como sucede en las personas. La acción mecánica del cepillo elimina la película de bacterias antes de que se convierta en sarro.
Para empezar, escoge un cepillo adaptado al tamaño de tu perro: de mango largo para perros grandes o tipo dedal de silicona para perros pequeños o nerviosos. Utiliza siempre una pasta de dientes específica para mascotas, ya que las pastas humanas pueden contener flúor, xilitol u otros ingredientes tóxicos para ellos y además no están pensadas para ser tragadas.
Si tu perro nunca ha sido cepillado, preséntale el cepillo y la pasta poco a poco. Deja que primero huela y lama la pasta, realiza sesiones muy cortas y ve aumentando el tiempo de cepillado gradualmente. El objetivo es que asocie el momento con algo positivo, por lo que es fundamental terminar cada sesión con premios y caricias. Empieza por las superficies externas de los dientes posteriores, donde más placa se acumula, y ve avanzando al resto de la boca conforme el perro se acostumbre.
En cachorros, es recomendable habituarlos desde muy jóvenes a que se les manipule la boca, aunque todavía no necesiten un cepillado intenso. Basta con que te acostumbres a tocar sus encías y dientes suavemente con una gasa o un dedo limpio para que, cuando tenga la dentadura definitiva, acepte el cepillo con mayor facilidad. Si el perro ya es adulto, también se le puede enseñar, pero necesitará más paciencia y constancia.
Proporciónale juguetes resistentes
Especialmente durante la etapa de cachorro, tu peludo necesitará juguetes que resistan sus mordiscos pero que a la vez no sean demasiado duros. Por ello, se le debe de dar mordedores para perros, los cuales están diseñados para calmar el dolor que pueda sentir por la aparición de los dientes definitivos y, a su vez, para mantenérselos limpios.
Los juguetes dentales de caucho firme, cuerda o mixtos contribuyen a que el perro mastique de forma prolongada, lo que genera un efecto de limpieza en dientes y encías. Algunos incluyen estrías y relieves que alcanzan zonas más difíciles, y otros permiten introducir premios en su interior para motivar al perro a morder durante más tiempo.
Además de cuidar su boca, estos juguetes ayudan a prevenir conductas destructivas derivadas del aburrimiento o la ansiedad, ya que canalizan la necesidad natural de masticar. Conviene revisar periódicamente el estado de los juguetes y retirarlos si se rompen o desprenden trozos pequeños que el perro pueda tragar.
Llévalo al veterinario a hacerle una revisión

Las revisiones anuales servirán para identificar y tratar cualquier problema buco-dental que pueda tener el animal, así como a prevenirlos. Muchos perros desarrollan enfermedad periodontal sin mostrar signos evidentes de dolor, por lo que un examen profesional es clave para detectar halitosis, gingivitis, movilidad dental o acumulaciones de sarro que requieren limpieza bajo anestesia.
En la clínica veterinaria también pueden aconsejarte sobre productos complementarios como geles antisépticos, enjuagues para añadir al agua o dietas dentales específicas, y explicarte la técnica correcta de cepillado para tu perro en concreto. En algunos casos, sobre todo en perros senior o con antecedentes de problemas bucales, se recomienda realizar revisiones con mayor frecuencia para mantener bajo control la salud de la boca.
Cuidar la boca de tu perro con una buena alimentación, cepillado habitual, juguetes y masticables adecuados, junto con revisiones regulares, es una forma sencilla y eficaz de regalarle más años de vida y mejor calidad de vida. Con estos consejos, tu amigo tendrá una dentadura sana y un aliento mucho más agradable, y tú podrás disfrutar de su mejor sonrisa cada día.