
Los accidentes, a veces, ocurren. Puede que estemos en la cocina preparando la comida, y que sin darnos cuenta a nuestro amigo le caiga un poco de aceite caliente o de agua hirviendo. El dolor que puede sentir, como nosotros mismos habremos podido comprobar, probablemente, en alguna ocasión, es muy intenso, por lo que es importante saber cómo curar quemaduras en perros y evitar así que la herida se infecte. Además del calor directo, también pueden producirse por químicos corrosivos, exposición solar o incluso por frío extremo.
Por ello, en Mundo Perros te vamos a explicar lo que debes hacer para solucionar este incidente lo antes posible, desde los primeros auxilios en casa hasta los casos en los que es imprescindible acudir al veterinario, y cómo prevenir que vuelva a suceder.
Al igual que ocurre con nosotros, las quemaduras en los perros se dividen en tres niveles dependiendo de su gravedad, tamaño del área afectada y profundidad de la misma, y son las de primer, segundo y tercer grado.
- Quemadura de primer grado: son las más leves, y también las más frecuentes. Ocasionan un daño, pero sin llegar a afectar las funciones de la epidermis (la capa más externa de la piel), por lo que se puede continuar haciendo vida normal. Suelen verse enrojecidas y calientes, sin ampollas.
- Quemadura de segundo grado: estas heridas afectan, no sólo a epidermis, sino también a la dermis, que es la segunda capa. Aparecen ampollas, la zona se enrojece, y se siente un dolor importante. Requieren curas locales y vigilancia estrecha para evitar infecciones.
- Quemadura de tercer grado: son las más graves. Estas quemaduras destruyen la epidermis, la dermis y llegan al tejido celular subcutáneo. En estos casos, el paciente puede estar en estado de shock o no sentir nada de dolor, señal de que el nervio ha sido afectado. Además, si la quemadura es profunda, puede verse la zona de color rojo muy oscuro, o incluso carbonizada.
También importan la ubicación y la extensión: cara, orejas, patas, zona perineal o sobre articulaciones son áreas más delicadas; y si la superficie afectada es menor del 24% el pronóstico suele ser bueno, entre 25% y 50% es reservado, y por encima del 50% es desfavorable. Los cachorros curiosos y los perros mayores pueden lesionarse con más facilidad.
Cómo curar las quemaduras en los perros
Si la quemadura es superficial, lo primero que tenemos que hacer es aplicar abundante agua fría sobre la zona durante 10-20 minutos, ya sea directamente o humedeciendo una gasa limpia. Si optas por esta última, no frotes, aplica suaves golpecitos. Tampoco puedes colocar hielo sobre la quemadura, ya que se lesionaría más debido al frío.
Mantén al perro tranquilo y seguro, aléjalo de la fuente de calor y valora usar bozal si el dolor le hace reaccionar. Retira con cuidado collares o arneses si hay inflamación. Nunca revientes ampollas ni apliques remedios caseros como mantequilla, pasta de dientes o alcohol.
Una vez esté la zona bien húmeda, procederemos a aplicar una pomada antibiótica o miel para evitar infecciones en quemaduras leves y limpias. Si es posible, utiliza miel de grado médico y evita cremas en quemaduras químicas o profundas. Si es necesario, puedes recortar el pelo de la zona para que te sea más fácil.
Acto seguido, tienes que vendar la zona con apósitos no adherentes y gasa estéril. La venda se tiene que renovar cada día, y también es importante limpiarle la herida con agua diariamente. Para evitar que se la quite, puedes ponerle un collar isabelino. No uses algodón, ya que deja fibras.
Según la causa: ante quemaduras químicas, ponte guantes y, si es posible, mascarilla; ventila la zona, retira la sustancia y enjuaga con agua abundante 15-20 minutos (si es polvo, primero retíralo con un cepillo suave). No intentes neutralizar el químico. En quemaduras por frío, calienta gradualmente con agua tibia o compresas templadas, nunca con calor directo. Si hay electricidad, corta la corriente antes de tocar al animal y busca atención veterinaria por riesgo de lesiones internas.
Qué hará el veterinario

El profesional evaluará la gravedad, el área afectada y la profundidad. Tratará el dolor con analgésicos, limpiará y desbridará el tejido lesionado, y aplicará apósitos y pomadas con antibiótico para favorecer la regeneración. En pérdidas extensas puede indicar injertos de piel. Si hay afectación respiratoria por inhalación de humo, puede requerir oxigenoterapia, intubación y radiografías de tórax; los ojos se evalúan con tinciones especiales. En lesiones de orejas, ojos, genitales o almohadillas pueden requerirse procedimientos más agresivos, fluidoterapia intravenosa y, en casos severos, hospitalización con soporte nutricional.
Quemaduras solares en perros: prevención y cuidados

La radiación UV puede dañar la piel, sobre todo en perros de pelaje claro o con áreas poco cubiertas (nariz, orejas, vientre). Las superficies reflectantes como arena, agua o nieve aumentan la exposición. Para prevenir, limita el sol en horas centrales, ofrece sombra y agua fresca, y utiliza protector solar específico para mascotas en zonas sensibles, aprobado por tu veterinario.
Si la quemadura solar es leve, aplica compresas frías y productos hidratantes recomendados por el veterinario. Si hay ampollas, fiebre o letargo, busca atención profesional.
Quemaduras en las almohadillas por suelos calientes

El asfalto, las aceras y la arena pueden alcanzar temperaturas muy altas y provocar quemaduras dolorosas en las almohadillas. Evita pasear en horas de calor, prioriza zonas con césped, usa botines protectores y aplica bálsamos hidratantes preventivos. Revisa las patas después de cada paseo, limpia con un paño húmedo y sécalas bien.
Si se han quemado, enfría con agua, desinfecta con clorhexidina o povidona yodada diluida, protege con un vendaje y mantén la zona seca. Acude al veterinario si hay ampollas, cojera marcada o heridas profundas.
Con estos consejos tu perro se recuperará antes de lo que imaginas Y, sobre todo, reducirás riesgos entendiendo qué hacer en cada tipo de quemadura, cuándo acudir al veterinario y cómo prevenir lesiones por sol, químicos, electricidad, frío o suelos demasiado calientes.