A menudo se hace evidente cuando el perro se divierte, adorando ver al dueño intentar atraparlo. Si fuera posible castigar a los perros como arte de magia, sin tener que llevarlos hasta el lugar del castigo, el castigo serÃa mucho más eficaz, pero aun asÃ, persistirÃa la asociación de hacer mal con el hecho de quedarse solo.
Recuerda que recompensas a tu perro cada vez que le prestas atención, aunque esta atención sea un intento de castigo.
Para educar al perro a convivir con humanos, no hay nada mejor que el contacto prolongado entre ambos y es que la repetición de las recompensas y reprensiones, dependiendo de que el perro actúe correctamente o de manera inadecuada, hace claros los lÃmites y disminuye los comportamientos inapropiados.
Si un perro salta y ladra para ser visto, lo mejor es reñirlo en el momento exacto del salto y del ladrido y es que cada vez que el ladre o salte de nuevo, llevará a otra regañina. Si no surge efecto, corregimos. Con todo esto, el comportamiento equivocado va quedando claro para el perro y se asocia a cosas desagradables.
En vez de preocuparnos sólo en castigar los errores del perro, siempre debemos procurar enseñar los comportamientos adecuados y recompensarlos.
Por ejemplo, si el perro salta para conseguir atención, en lugar de castigarlo, mejor es enseñarle a sentarse para ganar cariño y es que el castigo, cuando es necesario y útil para dar al perro una vida más agradable y cercana a las personas, puede ser aplicado sin necesidad de dejar el animal solo e inseguro.
En primer lugar, si se le riñe,  debe ser al momento. Da preferencia, en el mismo momento en que ocurre el comportamiento incorrecto. Mejor aún si es al principio del comportamiento, como cuando el perro comienza a abrir la boca para ladrar.