Los cachorros son muy vulnerables, puesto que su organismo todavía no está preparado para combatir determinadas enfermedades. Es por eso que siempre se aconseja no sacarlo hasta que tenga las vacunas necesarias que lo protejan de enfermedades que pueden incluso ser mortales para ellos. Además, su sistema inmunitario inmaduro y su curiosidad natural (mordisquear y olfatear todo) aumentan la exposición a patógenos del entorno.
Hay algunas enfermedades comunes en estas primeras etapas, puesto que no están protegidos. Debemos tenerlas en cuenta para evitarlas o saber reconocerlas en su momento y conocer cómo prevenirlas y actuar a tiempo. De todas formas, los chequeos veterinarios son necesarios con los cachorros, sobre todo cuando vemos que algo no va bien. Mantener un calendario vacunal y desparasitación al día, junto con higiene, nutrición y control del estrés, es la base para reducir riesgos.
Lombrices o parásitos intestinales
Esto es algo muy habitual en los cachorros, ya que algunos ya nacen con ellos. No es algo peligroso si lo cogemos a tiempo, dándole un desparasitador interno a los perros. Además, antes de darle las vacunas siempre se deben desparasitar para que no le bajen las defensas y estos puedan causarle problemas mayores. En los perros adultos también pueden aparecer, por lo que de vez en cuando debemos darle la pastilla para desparasitar. En cachorros, los más frecuentes son los gusanos redondos (como Toxocara canis) y anquilostomas, que viven en intestino; también hay tenias (gusanos planos) y, menos comunes pero relevantes, gusanos pulmonares (Angiostrongylus) o gusanos del corazón (Dirofilaria), que pueden provocar signos respiratorios o cardiacos. Los indicios incluyen distensión abdominal, diarrea, vómitos, pérdida de peso, pelaje opaco y, a veces, observación de segmentos en las heces. El veterinario escogerá el antiparasitario adecuado y pautará su repetición.

Otitis
La otitis es una infección de oído que suele afectar a perros con orejas grandes y peludas. Puede ser recurrente a lo largo de toda la vida del perro, por lo que para evitarlo tendremos que limpiar los oídos. Si en el cachorro notamos que ladea la cabeza y se rasca mucho las orejas, habrá que acudir al veterinario para que las revise. Otras señales son mal olor, secreción, enrojecimiento y dolor al tocar. La prevención pasa por secar bien tras baños, limpieza suave con productos específicos y controlar alergias cutáneas que predisponen.

Moquillo
Esta enfermedad se contagia de forma directa por contacto con otro perro que la tenga. El perro tose y respira mal, teniendo mucha mucosidad, lo que se puede apreciar en la nariz y los ojos. Si queremos evitarlo las vacunas son necesarias, y sobre todo no hay que sacar al perro a que se relacione con otros perros de los que no sabemos si están vacunados o no. El moquillo puede afectar también el sistema nervioso (temblores, convulsiones), la piel (hiperqueratosis) y el aparato digestivo, por lo que es clave aislar al cachorro y acudir de urgencia; el tratamiento es de soporte y control de infecciones secundarias.
Parvovirus
La parvovirosis es una de las enfermedades más graves en cachorros. Se transmite sobre todo por heces contaminadas y el virus es muy resistente en el ambiente. Los síntomas típicos son vómitos espumosos, diarrea (a veces con sangre), fiebre, apatía y falta de apetito; la deshidratación es el mayor peligro. Requiere hospitalización y tratamiento intensivo de soporte (fluidos, electrolitos, control del dolor y de infecciones bacterianas). La mejor protección es completar el plan vacunal y evitar que el cachorro huela o lama excrementos ajenos.

Diarrea y vómitos en cachorros
Son síntomas muy habituales y no siempre indican enfermedad grave. Pueden deberse a cambios de dieta, intolerancias, estrés por cambio de hogar, ingestión de cuerpos extraños o presencia de parásitos. Si son esporádicos y el cachorro mantiene el ánimo y el apetito, se puede pautar ayuno breve (según consejo veterinario) y dieta blanda baja en grasa (arroz o patata cocida con pollo/pavo). Es crucial ofrecer agua en pequeñas tomas para evitar deshidratación. Si hay fiebre, apatía marcada, sangre en vómitos/heces o se repiten con frecuencia, debe valorarlo un veterinario.
Parásitos externos frecuentes
Los parásitos externos se alojan en piel y pelo, se alimentan de sangre y pueden transmitir enfermedades. Destacan: pulgas (molestias y dermatitis alérgica), garrapatas (riesgo de infecciones; su retirada debe hacerla un profesional), mosca del establo en entornos rurales (puede causar anemia) y ácaros de la sarna (picor intenso, costras, alopecias). Los mosquitos flebótomos transmiten Leishmania, una enfermedad crónica que provoca adelgazamiento, lesiones cutáneas y debilidad; la prevención con repelentes y control ambiental es fundamental. Consulta con tu veterinario el antiparasitario más eficaz para la zona y la edad.
Parásitos internos: tipos y riesgos
Además de los redondos y planos, existen parásitos que afectan al aparato respiratorio y cardiovascular. Los gusanos pulmonares pueden causar tos y dificultad respiratoria, y los gusanos del corazón (dirofilariosis) se alojan en el corazón y arterias pulmonares, provocando cansancio, apatía y problemas cardiacos. La desparasitación periódica y evitar agua/objetos contaminados reducen el riesgo. Una revisión de heces y, cuando proceda, tests específicos permiten detectar y tratar a tiempo.
Otras enfermedades relevantes en cachorros
Hepatitis infecciosa canina: inflamación del hígado causada por adenovirus canino; puede cursar con fiebre, vómitos, dolor abdominal, ictericia y, en casos agudos, evolución rápida. La vacuna es altamente efectiva.
Leptospirosis: bacteriana y zoonótica, se contrae por agua u orina contaminada. Provoca fiebre alta, vómitos, diarrea (a veces con sangre), mucosas amarillas y afectación de riñón e hígado. Requiere antibióticos y, en ocasiones, hospitalización. Existe vacuna preventiva.
Tos de las perreras (traqueobronquitis infecciosa): muy contagiosa en lugares con muchos perros. Se caracteriza por tos seca y puede complicarse en cachorros. Las vacunas reducen la gravedad frente a varios agentes implicados.
Rabia: viral, letal y zoonótica; la vacunación preventiva es indispensable según normativa sanitaria.

Prevención esencial en los primeros meses
Vacunación: sigue las pautas del veterinario y evita contacto con perros y heces desconocidas hasta completar el plan.
Desparasitación: interna y externa, con productos adecuados a la edad; repetir según indicación profesional.
Higiene y manejo: limpieza de oídos, baño y secado correctos, desinfección de superficies; evita charcas y suelos potencialmente contaminados.
Nutrición: alimentación de calidad para cachorros y transiciones de dieta graduales para proteger su aparato digestivo.
Entorno seguro: retira objetos pequeños, plantas tóxicas y productos peligrosos; sociabiliza de forma controlada y progresiva.
Cuándo acudir al veterinario
Consulta de inmediato si observas fiebre, apatía marcada, vómitos o diarrea repetidos, sangre en heces o vómitos, tos persistente, dificultad respiratoria, convulsiones, deshidratación (encías secas, ojos hundidos), dolor intenso o secreciones nasales/oculares purulentas. La atención temprana mejora el pronóstico en la mayoría de enfermedades comunes en cachorros.
Con información, prevención y visitas periódicas al veterinario, la mayoría de problemas se detectan y controlan a tiempo: un plan vacunal y de desparasitación bien diseñado, unido a higiene y buena nutrición, protege al cachorro en la etapa más delicada de su vida.