Si hay algo que caracteriza a un perro, es su glotonería. Se puede comer todo lo que encuentra en el suelo, siempre que a su olfato le parezca comestible claro, pero además puede llegar a comer muy rápido, descubre por qué comen sin masticar. Es difícil, aunque no imposible, conseguir que mastique y evitar así el riesgo de que se pueda atragantar.
Así pues, si quieres saber qué hacer si mi perro no mastica la comida, toma nota de estos consejos.

Por qué algunos perros no mastican la comida
Muchos perros tragan en lugar de masticar por instinto de supervivencia heredado del lobo: ser el primero en terminar les aseguraba más alimento. Además, el esófago canino puede dilatarse de forma notable para permitir el paso de trozos grandes, por eso algunos engullen sin dificultad.
También influyen la ansiedad y la competencia por la comida (hogares con varios perros o experiencias previas de escasez), así como posibles problemas dentales que hagan incómodo masticar. Identificar y tratar estas causas es clave para mejorar el hábito.

Ya sea porque está muy nervioso o porque realmente le gusta esa comida, un perro puede decidir no masticarla. Aunque estos animales pueden tragar el alimento sin dificultad, ya que su esófago puede aumentar y expandirse hasta cinco veces su tamaño para que la comida pase, a veces sí que pueden surgir problemas, especialmente si come con demasiada rapidez. Así pues, ¿qué hacer?
Una manera de asegurarnos de que no va a pasar nada que pueda poner en peligro su salud es dándole comida blanda, como pienso húmedo o bien alimentos naturales sin hueso ni espinas, y cortados a trozos lo suficientemente grandes para que deba masticarlos, o lo suficientemente pequeños para que pueda tragárselos sin más. En el caso de que se le quiera dar pienso seco, es muy recomendable darle siempre uno cuyas »galletas» sean las apropiadas según su tamaño; esto es muy fácil saberlo, puesto que en el mismo saco te vendrá indicado si es para perro pequeño o grande.
Otra de las opciones es añadirle agua o caldos a su comida. De esta manera, además, no sólo masticará sino que también beberá, manteniéndose hidratado. Aunque si no funciona, siempre puedes probar en echarle el alimento en comederos diseñados especialmente para perros ansiosos, como este:

Así no le quedará más remedio que calmarse, por lo que terminará disfrutando más de su hora de comer ..
Riesgos de comer rápido y señales de alerta
Engullir favorece que el perro trague aire junto con la comida, lo que puede provocar regurgitación inmediata (expulsión pasiva de comida sin digerir) o vómito con arcadas. Además, aumenta el riesgo de gases, malestar y de ingerir más cantidad de la necesaria, favoreciendo el sobrepeso.
Acude al veterinario si observas vómitos frecuentes, sangre, letargo, pérdida de apetito, diarrea o signos de deshidratación, ya que pueden indicar una obstrucción u otra causa médica que requiere atención.

Soluciones prácticas para que coma más lento
Utiliza comederos anti-engullición con obstáculos o platos tipo rompecabezas que obligan a apartar la comida con la lengua y ralentizan la ingesta. También funcionan los tapetes olfativos (snuffle mats) al esconder las croquetas entre las fibras.
Prueba a dispersar la ración sobre una superficie amplia o en varias bandejas, de modo que no pueda tragar grandes bocados de golpe. Es sencillo, económico y muy eficaz.
Ofrece la comida dentro de juguetes rellenables tipo Kong u otros dispensadores: además de entretener, dosifican el alimento y favorecen una ingesta tranquila.
Adapta la rutina: reparte la ración diaria en varias comidas pequeñas, fija horarios y crea un ambiente tranquilo sin distracciones. En hogares con varios perros, alimenta en zonas separadas para evitar la competencia.
Revisa el tamaño del pienso según el perro y continúa usando agua o caldo templado para humedecer, cuando sea necesario. No olvides las revisiones dentales si sospechas dolor al masticar.
Entrenamiento y rutinas de autocontrol
Trabaja ejercicios de autocontrol: pide un “quieto” o “espera” antes de permitir el acceso al cuenco y refuerza con premios calmados cuando coma a buen ritmo. El adiestramiento con refuerzo positivo consolida hábitos estables.
Con constancia, herramientas adecuadas y un entorno sereno, es posible transformar a un perro tragón en un comensal más pausado, con mejor digestión y menos episodios de regurgitación o vómito.
