Qué puede comer un perro con gastroenteritis y cómo ayudarle a recuperarse

  • En la gastroenteritis canina se recomienda una dieta blanda con pollo o pescado magro, arroz y verduras bien cocidas, en porciones pequeñas y frecuentes.
  • Es fundamental mantener una buena hidratación con agua fresca y caldos suaves, y valorar el uso de probióticos bajo supervisión veterinaria.
  • Debe evitarse la basura, los alimentos en mal estado, los cambios bruscos de dieta y las sustancias tóxicas para reducir el riesgo de gastroenteritis.
  • Si los vómitos o la diarrea son intensos, duran más de 24 horas o el perro está muy decaído, hay que acudir rápidamente al veterinario.

Pienso para perros con gastroenteritis

Todos los humanos padeceremos, al menos una vez en la vida, de gastroenteritis, ya sea porque comeremos algo que no nos termina de sentar bien o por ingerir alimentos que empiezan a caducar. Nuestro amigo de cuatro patas, también, lamentablemente acabará teniendo estas molestias estomacales de vez en cuando, sobre todo teniendo en cuenta que es un animal muy glotón por naturaleza y con tendencia a comer cosas del suelo si no se le educa bien.

Así pues, como no se puede evitar al cien por cien, te vamos a explicar con detalle qué puede comer un perro con gastroenteritis, qué alimentos conviene evitar, cómo organizar la dieta blanda día a día, cuánto tiempo mantenerla y en qué momentos hay que acudir al veterinario sin esperar. De este modo, podrás saber qué alimentos debes tener siempre en tu cocina, por si acaso, y cómo utilizarlos correctamente para ayudar a tu peludo a recuperarse lo antes posible.

Alimentos que puede comer un perro con gastroenteritis

Dieta blanda para perro con gastroenteritis

Al igual que haríamos nosotros, el peludo debe de llevar una dieta blanda, al menos durante los dos primeros días, una vez que el veterinario haya valorado su estado general. Esta dieta tiene como objetivo no sobrecargar el sistema digestivo, reducir la inflamación intestinal, mantenerlo hidratado y ayudar a que las heces vayan recuperando una consistencia normal.

Teniendo esto en cuenta, le prepararemos caldo de pollo sin huesos y sin piel, evitando usar sal o condimentos ya que le podrían sentar mal. Lo ideal es utilizar pollo magro (pechuga) cocido en abundante agua, retirar bien la grasa que quede en la superficie y desmenuzar la carne en trozos muy pequeños. Al caldo se le puede echar arroz blanco bien cocido sin problemas, para que coma; el arroz ayuda a regular el tránsito intestinal y aporta energía de forma suave.

Además del clásico pollo con arroz, existen otros alimentos suaves que suelen tolerarse muy bien en perros con gastroenteritis:

  • Pollo o pavo cocido sin piel ni huesos, como fuente de proteína magra muy digestible.
  • Pescado blanco (por ejemplo merluza) hervido, sin espinas, como alternativa si sospechas de alergia al pollo.
  • Patata cocida o calabaza bien hervidas, que aportan hidratos de carbono fáciles de digerir y ayudan a dar consistencia a las heces.
  • Zanahoria cocida, rica en fibra soluble y minerales, muy útil para suavizar el tránsito intestinal.
  • Manzana sin semillas y bien triturada o rallada fina, o pequeñas cantidades de plátano maduro, que pueden complementar la ración vegetal cuando el veterinario lo considera adecuado.
  • Sopa de moro (caldo espeso de zanahoria bien cocida y triturada), que contribuye a regenerar la mucosa intestinal y a rehidratar suavemente.

En todos los casos, es importante que estos alimentos se cocinen hervidos o al vapor, sin grasas añadidas, sin salsas, sin ajo ni cebolla y sin sal. Una pauta orientativa muy utilizada es ofrecer alrededor de un 70 % de carne o pescado magro y un 30 % de verduras y tubérculos (como zanahoria, calabaza o patata), bien cocidos y triturados, mezclados con algo de caldo para aumentar el aporte de agua.

Pasados dos o tres días, si observas mejoría clara (menos vómitos, heces más formadas, más energía), es recomendable darle comida enlatada específica gastrointestinal o dietas húmedas veterinarias o caseras bien formuladas, que tienen una gran cantidad de líquido y un olor muy intenso que hará que le sea imposible resistirse. Estas opciones de alta digestibilidad suelen incluir también fibra soluble y, en algunas formulaciones, prebióticos y probióticos para ayudar a recuperar la microbiota intestinal.

Añadir probióticos específicos para perros, siempre que el veterinario lo autorice, es una ayuda adicional para recuperar antes el equilibrio de la flora intestinal y fortalecer las defensas del intestino. Se administran durante el periodo de dieta blanda y algunos días después de que desaparezca la diarrea.

Aunque veas al perro algo mejor al cabo de dos días más, sigue dándole la dieta blanda hasta que le desaparezcan todos los síntomas. No conviene volver de golpe al pienso habitual; lo ideal es hacer una transición progresiva, mezclando poco a poco la comida de siempre con la dieta suave durante varios días para evitar recaídas.

Los síntomas de gastroenteritis más comunes son: vómitos, diarrea (a veces con moco o algo de sangre), apatía, dolor estomacal, falta de apetito y, en ocasiones, fiebre y deshidratación. Si los signos son muy intensos, aparecen de forma brusca, duran más de 24 horas o tu perro es cachorro, muy mayor o tiene otras enfermedades, es fundamental consultar al veterinario lo antes posible.

Cómo evitar la gastroenteritis en los perros

Prevención de gastroenteritis en perros

La gastroenteritis canina aparece por múltiples causas relacionadas tanto con la alimentación como con infecciones o comportamientos de riesgo. Algunas de las más habituales son:

  • Comer alimentos caducados o en mal estado, incluidos restos de basura doméstica.
  • Comer basura en la calle o acceder sin control a cubos y contenedores.
  • Ingesta de juguetes y otros objetos que pueden irritar o bloquear el intestino.
  • Contagio de bacterias, virus, parásitos u hongos a través de heces de otros animales, agua contaminada o superficies sucias.
  • Cambios bruscos de dieta o introducción repentina de nuevos alimentos sin transición progresiva.
  • Alergias o intolerancias alimentarias a determinados ingredientes del pienso o de la comida casera.
  • Ingesta de sustancias tóxicas para el perro, como ciertos medicamentos humanos, productos de limpieza o algunos alimentos (chocolate, uvas, cebolla, etc.).

Para evitarla, hay que enseñarle al perro que no puede comer nada del suelo ni de la basura. Una forma práctica es decirle un NO firme (pero sin gritar) cada vez que veamos que tiene intención de llevarse algo que no debería a la boca, y redirigir su atención hacia algo permitido. También podemos usar el refuerzo positivo: por ejemplo, poniéndole una golosina para perros justo delante del hocico, alejándolo del objeto peligroso y dirigiéndole hacia el lugar que queramos. Al llegar, le pedimos un «sienta» y, una vez que se siente, se la damos.

Repetir este ejercicio de forma constante ayuda a que el perro aprenda que solo recibe comida de su tutor y no del suelo. Es un trabajo de paciencia, pero al final conseguiremos que el perro se coma sólo lo que le demos y que ignore la basura o restos que se encuentre durante los paseos, reduciendo de forma importante el riesgo de gastroenteritis.

Además de la educación, es clave mantener una alimentación de calidad, adecuada a su edad, tamaño y nivel de actividad, evitar cambios bruscos de pienso, desparasitarlo regularmente, mantener al día las vacunas y ofrecer siempre agua fresca. Un perro con un sistema digestivo cuidado, con microbiota intestinal equilibrada y un entorno higiénico tendrá menos probabilidades de sufrir episodios de vómitos y diarrea.

Cachorro con dieta blanda por gastroenteritis

Hay que repetir todas estas pautas muchas veces, pero con constancia, una buena elección de alimentos y la supervisión del veterinario cuando aparezcan síntomas, la mayoría de episodios de gastroenteritis en perros se resuelven en pocos días y tu compañero vuelve a su nivel habitual de energía y bienestar.