Reacciones frecuentes ante las vacunas

Veterinario poniéndole una inyección a un perro.

Las vacunas son absolutamente necesarias para el bienestar de nuestro perro, ya que su finalidad es la de movilizar sus defensas ante ciertas enfermedades. No obstante, a veces surgen inconvenientes derivados de las mismas, como determinados efectos secundarios que se manifiestan de distinta forma. En este artículo resumimos algunos de los más comunes.

Dichas reacciones adversas suelen tener lugar los tres días posteriores a la inyección, y se dan más frecuentemente en perros jóvenes. La rabia y la vacuna de la leptospirosis son las que más efectos secundarios conllevan, aunque esto depende en gran medida de las circunstancias individuales de cada perro. Por lo general remiten sin necesidad de ningún tratamiento, pero en otros casos es fundamental acudir al veterinario.


Uno de los más habituales es la inflamación de la piel, la aparición de un pequeño bulto en la zona donde se ha puesto la inyección. Es totalmente indoloro y en la mayoría de los casos desaparece solo a las pocas semanas, aunque podemos acelerar el proceso mediante la aplicación de calor seco entre cinco y diez minutos al día.

Otro signo cutáneo frecuente es la hinchazón en párpados y labios, muchas veces acompañado de picor generalizado y/o urticaria. En este caso debemos acudir cuanto antes a una clínica, con el fin de que la inflamación no se extienda hasta zonas delicadas como la laringe, con la consecuente asfixia del animal. El veterinario le administrará un corticoide y revisará su estado los días posteriores.

Por otro lado, a veces el perro desarrolla unas décimas de fiebre o presenta un leve decaimiento. En esta ocasión, lo más recomendable es acudir al veterinario como modo de prevención, para evitar problemas más graves. El experto puede prescribirnos algún medicamento para combatir la fiebre.

También pueden tener lugar problemas gastrointestinales como vómitos y/o diarrea durante las horas posteriores a la vacunación. Lo más probable es que el veterinario nos indique la administración de productos antieméticos para cortar el vómito y protectores gástricos, acompañados de dieta blanda y revisiones diarias.

Finalmente, en el peor de los casos el perro puede ser víctima de un choque anafiláctico, que suele tener lugar tras los 20 minutos posteriores a la vacunación. Se manifiesta a través de una hipotensión severa y una grave afección del sistema cardiovascular, y requiere atención veterinaria urgente, incluida una inyección de adrenalina y el ingreso hospitalario.

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