Al igual que los seres humanos, otros animales pueden sufrir estrabismo, una patologĂa caracterizada por el hecho de que los ojos no se dirigen simultáneamente hacia el mismo punto. Los perros son un claro ejemplo, pues existen mĂşltiples casos en los que la coordinaciĂłn de sus globos oculares se ve dañada por diferentes motivos.
Existen diferentes clases de estrabismo en el perro, clasificados de la siguiente manera:
Estrabismo convergente: Los ojos se desvĂan hacia adentro. Afecta a los dos ojos.
Estrabismo divergente: Los ojos se desvĂan hacia afuera. Al igual que el anterior, afecta a ambos ojos.
Estrabismo dorsal: Los ojos se desvĂan hacia arriba. Puede afectar a un solo ojo o a ambos.
Estrabismo ventral: Los ojos se desvĂan hacia abajo. Afecta a ambos globos oculares o a uno solo.
Es fácil detectar este trastorno en nuestra mascota, ya que los sĂntomas son muy visibles. Basta con comprobar que los ojos no se dirigen a la misma direcciĂłn cuando el animal fija la mirada, algo rápidamente perceptible. Dependiendo del tipo de estrabismo del que hablemos, puede venir acompañado de otras señales, como apatĂa o pĂ©rdida del apetito.
Este problema puede darse debido a varias causas, divididas en rasgos generales en congénitas y adquiridas.
1. Causas congénitas: el can nace con este trastorno, que a su vez se debe a una alteración de los músculos extraoculares. El Carlino, por ejemplo, es una raza propensa a sufrirlo.
2. Causas adquiridas: se manifiesta durante la vida del perro y puede ser una consecuencia de traumatismos, enfermedades nerviosas, tumores, o afecciones del sistema vestibular, entre otros problemas de salud.
En muchos casos esta patologĂa no requiere tratamiento veterinario, ya que no impide al animal hacer una vida normal. En otras ocasiones, sin embargo, es necesario recurrir a la cirugĂa, algo que sĂłlo es posible si el problema presenta una extrema gravedad. En cualquier caso, ante cualquier señal de estrabismo en nuestro perro debemos consultarlo cuanto antes con el especialista.