La lengua del perro: anatomía, funciones, señales de salud y cuidados

  • Órgano muscular con papilas mecánicas y gustativas; clave en prensión, deglución y percepción de sabores.
  • Fundamental para beber y termorregular: la evaporación en la lengua enfría la sangre durante el jadeo.
  • Indicador de salud: cambios de color, textura o dolor requieren revisión veterinaria.
  • Cuidados básicos: higiene oral, agua fresca, masticables seguros y evitar lamidos de heridas.

Pastor Alemán sacando la lengua.

Existe una notable desinformación acerca de la lengua de los perros, rodeada de falsos mitos como que es desinfectante o que no es capaz de distinguir los sabores. Se desconocen muchos detalles sobre esta parte de su anatomía, aunque los expertos han logrado descubrir interesantes datos al respecto mediante los estudios realizados durante los últimos años. Te contamos algunos de ellos.

Como decíamos, hay una gran desinformación respecto a este tema, pero se sabe con certeza que la lengua del perro cumple unas funciones vitales para el bienestar de este animal. Asimismo, los expertos aseguran que está compuesta por al menos ocho pares de músculos (transversales, longitudinales y perpendiculares), responsables de sus movimientos. Entre ellos destacan el estilogloso, el hiogloso y el geniogloso, similares a los del ser humano.

Algunos dicen que su saliva contiene propiedades desinfectantes. Se trata de un falso rumor que tiene algo de cierto, pues posee un porcentaje de ácido ascórbico que reacciona con los nitratos presentes en la piel, favoreciendo la desinfección y cicatrización; por ello los perros se lamen cuando tienen una herida. Sin embargo, esto puede ser contraproducente, ya que la lengua de los canes está muy en contacto con el exterior y por eso acumula un gran número de agentes bacterianos.

Por otro lado, una de las principales funciones de la lengua canina es ayudar al perro a regular su temperatura corporal. Y es que al contrario que el ser humano, este animal apenas cuenta con glándulas sudoríparas en la piel, por lo que utiliza el jadeo como método de transpiración. Este proceso le ayuda a refrigerar el cerebro, ya que hace que la sangre circule por la nariz y la lengua y sea bombeada a menos temperatura hacia el cerebro.

Finalmente, cabe nombrar la capacidad de este órgano para distinguir sabores, aunque en menor medida que el ser humano. Los perros diferencian los sabores dulces a través de los bordes y la parte delantera de la lengua, los salados mediante los bordes y la parte trasera, y los amargos por la parte superior. Sin embargo, su sentido del gusto se sitúa principalmente en la nariz, ya que lo perciben sobre todo a través del olfato.

Anatomía detallada de la lengua canina

Anatomía de la lengua del perro

La lengua del perro es un órgano muscular complejo dividido en raíz, cuerpo y ápice (punta). Está recubierta por un epitelio plano estratificado que puede queratinizarse en su dorso, aportando resistencia mecánica. En el interior destaca la lyssa, una estructura tipo varilla que contribuye a la flexibilidad y soporte. El armazón muscular estriado corre en tres direcciones (longitudinal, transversal y perpendicular), lo que permite gran precisión en sus movimientos.

Su superficie presenta papilas linguales de dos grupos: mecánicas y gustativas. Entre las mecánicas se encuentran las filiformes (las más numerosas y queratinizadas), cónicas y lenticulares, útiles para prender y manipular el alimento. Las gustativas incluyen fungiformes (con forma de hongo, con botones gustativos en su ápice), circunvaladas o caliciformes (grandes, en la base de la lengua y rodeadas por surcos) y foliadas (dispuestas en pliegues laterales), todas con botones gustativos que detectan sabores. La lengua está intensamente vascularizada e inervada, lo que explica su gran sensibilidad y capacidad de cicatrización.

Además, la boca del perro cuenta con cuatro pares de glándulas salivales principales cuyos conductos drenan a la cavidad oral: mandibulares, sublinguales, parótidas y cigomáticas. Esta saliva humedece el alimento, facilita la deglución y contribuye a la lubricación y protección de los tejidos orales.

Cómo beben los perros y el papel de la lengua

Anatomía de la lengua del perro

Beber agua es un proceso más sofisticado de lo que parece. Los perros introducen la lengua en el agua y curvan la punta hacia atrás formando una especie de cucharón dinámico. Con un movimiento rapidísimo elevan una columna de líquido y cierran la boca a tiempo para atraparla, repitiendo la secuencia varias veces por segundo. Este patrón explica por qué salpican al beber.

En la punta de la lengua existen receptores especialmente sensibles al estímulo del agua y a cambios en la composición del líquido, lo que refuerza el impulso de beber y ayuda a mantener la hidratación. La coordinación entre musculatura, papilas y saliva hace posible una ingesta eficaz incluso a gran velocidad.

Funciones no gustativas: termorregulación, voz y comportamiento

Anatomía de la lengua del perro

El jadeo es el principal mecanismo para disipar calor. Al sacar la lengua, la humedad salival se evapora y enfría la sangre que circula por ella, ayudando a mantener el equilibrio térmico. Perros braquicéfalos (hocico corto) pueden tener más dificultad para jadear de forma eficiente por su anatomía, lo que eleva el riesgo de sobrecalentamiento.

La lengua también participa en la modulación del ladrido: su posición, tamaño y grosor influyen en el timbre y volumen, aunque el origen del sonido esté en la laringe. En el plano social, lamer puede expresar afecto, calma o sumisión, y un relamido constante del hocico o bostezos repetidos suelen ser señales de estrés o incomodidad. Además, los perros la usan para higiene básica, retirando suciedad superficial.

Color, textura y señales de alarma

La lengua sana suele ser de color rosado. Algunas razas presentan pigmentación oscura o azulada de forma natural, lo cual es normal. Cambios bruscos merecen atención: una lengua pálida o blanca puede sugerir anemia o problemas circulatorios; una lengua roja intensa aparece con fiebre, inflamación o sobrecalentamiento; una lengua morada o azul puede indicar falta de oxígeno y requiere consulta urgente. Sequedad marcada, grietas, mal olor, placas o inflamación pueden estar relacionados con deshidratación, infecciones, alergias, traumatismos, quemaduras, tumores u otras enfermedades sistémicas.

Higiene y cuidados de la lengua

Mantén una rutina de salud oral: cepilla los dientes con productos caninos, ofrece juguetes y masticables adecuados que favorezcan la limpieza y revisa la boca con regularidad. Asegura agua fresca disponible siempre y evita que mastique objetos duros que puedan causar cortes. No es recomendable permitir que el perro lamas tus heridas ni que se lama en exceso las suyas: aunque cierta saliva puede ayudar a limpiar, la humedad continua favorece infecciones. Si observas úlceras, sangrado o dolor al comer, acude al veterinario.

Conocer cómo funciona la lengua de tu perro ayuda a interpretar su comportamiento, a detectar a tiempo problemas de salud y a tomar decisiones de cuidado sencillas que marcan la diferencia en su bienestar diario.

imagen de perro con la lengua morada
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