
Entre los perros de razas grandes destaca el llamado Mastín Napolitano, robusto y fuerte, antiguamente empleado para cuidar del ganado y proteger los hogares. Proveniente del sur de Italia, este animal no solo es capaz de defender con determinación su territorio, sino que también puede ser una mascota muy familiar y apegada a los suyos si se le educa y socializa de forma adecuada.
Se cree que desciende del Mastín del Tíbet y que llegó a la ciudad de Nápoles aproximadamente en el siglo IV a.C. Allí sería utilizado en batallas, como perro de trabajo y para proteger granjas y propiedades. La raza se vería al borde de la desaparición con la caída del imperio romano, pero finalmente pudo ser salvada. Ganó una gran popularidad en 1946, cuando fue presentado en una exposición canina e inscrito en el Registro Internacional Canino; y, más tarde, en la década de 1970 llegó al resto de Europa y a Estados Unidos, ampliando su difusión como perro guardián y de compañía.
Origen e historia del Mastín Napolitano

La procedencia del Mastín Napolitano se asocia a los antiguos molosos usados por los romanos como perros de guerra y de combate. Con la expansión del Imperio, estos perros se diseminaron por gran parte de Europa y dieron lugar a distintas razas de mastines. En el sur de Italia, especialmente en la región de Campania, se consolidó el tipo que hoy conocemos como mastín napolitano, seleccionado durante siglos por su valentía, tamaño y capacidad de guardia.
Durante mucho tiempo se utilizó para proteger rebaños, huertos y casas rurales, actuando como un guardián silencioso pero siempre alerta. Tras una etapa de declive en la que estuvo cerca de desaparecer, un grupo de cinófilos italianos se encargó de recuperar y fijar el estándar de la raza, impulsando una cría más ordenada y dando paso a su reconocimiento oficial como perro de trabajo y de compañía.
Características físicas del Mastín Napolitano

El Mastín Napolitano es un perro de tamaño gigante, con un cuerpo largo, poderoso y muy musculoso. Su estructura ósea es robusta y pesada, lo que le da un aspecto imponente. Destaca por la piel suelta que forma pliegues visibles por todo el cuerpo, especialmente en la cabeza, el cuello y el pecho, y por una papada muy marcada.
La cabeza es grande y ancha, con pliegues profundos alrededor del hocico y sobre la frente. Los ojos suelen ser de color marrón oscuro o avellana, con una expresión serena y observadora. Las orejas son pequeñas, triangulares y caídas a los lados de la cabeza. La cola es gruesa en la base y se afina hacia la punta, colgando en reposo y alzándose cuando el perro está alerta.
El pelaje es corto, denso y algo duro al tacto. Puede presentar colores sólidos o atigrados en tonos gris, azul plomizo, negro, marrón o rojizo, a veces con pequeñas marcas blancas en el pecho o en las puntas de los dedos. A pesar de su porte pesado, el movimiento del mastín napolitano es fluido, con pasos lentos pero firmes y seguros, recordando en ocasiones a la marcha de un felino u oso por su balanceo característico.
Carácter y comportamiento del Mastín Napolitano
Actualmente el Mastín Napolitano no es muy común como mascota, debido a su falsa fama de perro agresivo y desobediente. En realidad, por lo general tiene un carácter tranquilo y sociable, y suele responder bien a las órdenes de adiestramiento si se trabaja con calma y constancia. Es un perro muy leal, que crea un fuerte vínculo con su familia y necesita sentirse incluido en la vida diaria del hogar.
Su instinto natural es el de perro guardián: se muestra reservado y desconfiado con los extraños, pero no es un animal que busque el conflicto sin motivo. Ante una amenaza real, puede reaccionar con gran valentía y decisión, defendiendo su territorio y a los suyos. Por ello resulta esencial controlar su fuerte instinto protector mediante una correcta socialización desde cachorro, exponiéndolo a distintas personas, entornos y otros animales.
Con los niños de la familia, bien educado puede ser un compañero cariñoso y paciente, aunque debido a su tamaño y fuerza es recomendable supervisar siempre los juegos, sobre todo con los más pequeños. Con otros perros puede mostrarse dominante, en especial con machos de similar tamaño, por lo que conviene trabajar la obediencia y las presentaciones de forma gradual y controlada.
Cuidados del Mastín Napolitano
En cuanto a sus cuidados, debido a su alto peso es mejor que no realice actividad física en exceso ni de impacto, ya que podría sufrir daños en sus articulaciones. Lo ideal para él son los paseos diarios a ritmo tranquilo, en los que pueda olfatear y moverse sin prisas. No necesita deporte intenso, pero sí un nivel de actividad regular para mantener la musculatura y evitar el sobrepeso.
Por otro lado, su piel requiere cuidados específicos, especialmente entre sus pliegues. Debemos limpiarlos y secarlos con frecuencia para evitar que la humedad y la suciedad den lugar a irritaciones, eccemas o infecciones. También es recomendable revisar con regularidad sus ojos y orejas, ya que las arrugas y las orejas caídas favorecen la acumulación de secreciones y pueden provocar molestias si no se atienden a tiempo.
El cepillado semanal con un cepillo adecuado ayuda a eliminar el pelo muerto y mantener el pelaje sano. El baño puede espaciarse varias semanas, utilizando siempre un champú suave para piel sensible. Las uñas deben recortarse si no se desgastan de forma natural y es aconsejable establecer una rutina de higiene dental para prevenir la acumulación de sarro en una boca tan poderosa.
Salud del Mastín Napolitano
En lo referente a su salud, el Mastín Napolitano no suele presentar problemas graves si procede de criadores responsables y se mantiene en un peso adecuado, aunque es más propenso que otras razas a padecer displasia de cadera y de codo, comunes en perros grandes. Estas alteraciones pueden causar dolor y dificultades de movilidad, por lo que es importante controlar el crecimiento en la etapa de cachorro y evitar esfuerzos excesivos.
También puede ser más sensible a la torsión gástrica, un problema grave en el que el estómago se dilata y gira sobre sí mismo. Para ayudar a prevenirla conviene dividir la ración diaria en dos tomas, evitar que coma con ansiedad y no ofrecer comida justo antes o después de una actividad física intensa. Otras afecciones relativamente frecuentes son las inflamaciones oculares relacionadas con sus párpados y pliegues, la cardiomiopatía y diversos tipos de dermatitis debidas a su piel arrugada.
Un plan de revisiones veterinarias periódicas, junto con una alimentación equilibrada específica para perros de tamaño grande o gigante, ejercicio moderado y un control riguroso de la higiene, ayuda a reducir el riesgo de estas patologías y a disfrutar de un compañero fuerte, noble y muy protector durante años.
Quien esté dispuesto a dedicarle tiempo, espacio y cuidados encontrará en el Mastín Napolitano un perro de gran corazón, reservado por fuera pero profundamente afectuoso con su círculo cercano, capaz de combinar una presencia imponente con una sorprendente sensibilidad en el día a día del hogar.
